Lo Grandioso Toma Tiempo y Cuesta Caro

Foto: https://ads.tuul.tv/cultura/asi-fue-el-robo-al-museo-nacional-de-antropologia

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Sofía, una buena amiga colombiana, me comentó admirada acerca del Museo de Antropología. Había visto la noche anterior la película Museo, protagonizada por Gael García Bernal. Sofía se impresionó tanto por la belleza del museo que decidió constatarla.

Ella comenta con gran entusiasmo y admiración las bellezas que contiene el museo, comenzando con su construcción y diseño arquitectónico. Sobre casi ocho hectáreas en el maravilloso bosque de Chapultepec, el museo resalta las piezas arqueológicas que contiene.

Se dice que su creador, el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, se esmeró en que la construcción, de por sí majestuosa, no se impusiera sobre las bellezas que iba a mostrar. Por supuesto logró su propósito. Aunque lo suntuoso fue incorporándose años después. En particular el traslado del Monolito de Tláloc.

Sofía me pondera las obras grandiosas que poseemos porque al sur del continente, únicamente Perú cuenta con herencia precolombina. Ellos en Colombia, Venezuela y Argentina no tienen una historia tan rica, que sea a la vez una herencia cultural.

Le gusta comentar la impresión imponente que le causaron las pirámides de Teotihuacán y ha buscado en internet información de Palenque, Chichén Itzá, Uxmal y Tulúm. Le parece que poseemos los mexicanos una grandiosa herencia.

Otra obra admirable visitada fue la Catedral Metropolitana que se inició en 1573 y se culminó, al menos en su primera etapa, en 1667 (94 años después).

Esta conversación con Sofía me puso a pensar acerca del enorme legado histórico que caracteriza a nuestra sociedad. Cuando nos visita un extranjero lo mostramos con orgullo y satisfacción. En verdad, lo presumimos.

En fechas recientes hemos visto la construcción de grandes rascacielos que superan a la Torre Latinoamericana, desde luego la Torre Mayor, la Torre Bancomer y la Torre Reforma. Son dignas de admiración por las características del suelo donde están construidas: zona lacustre. Para darle estabilidad y resistencia sísmica de nueve grados han puesto en acción las técnicas de ingeniería más avanzadas del momento.

Otro ejemplo destacado es el de Monterrey. Construyeron la Macroplaza con toda la oposición y disgusto de la sociedad neolonesa. Por supuesto, no se imaginaban lo que obtendrían a cambio.

El gobernador en turno arrancó el proyecto con una enorme energía y decisión política. Se inició con la demolición de gran cantidad de edificios considerados históricos del centro de la Ciudad de Monterrey. Hubo necesidad de reubicar a más de 200 familias y más de 300 negocios. Las críticas no se hicieron esperar, pero la Macroplaza es hoy motivo de orgullo.

Casi todas las grandes presas construidas en México como Chicoasén, El Infiernillo, la Angostura, Aguamilpa, etc. han tenido que enfrentar fuerte oposición de los directamente afectados, pero en su momento, la decisión política de quienes ostentan el poder las han sacado adelante.

Todo lo anterior es para censurar la falta de valentía y habilidad política del presidente Fox que, en su momento, se dejó avasallar por los macheteros de Atenco y suspendió la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. Hoy, 18 años más tarde, estamos padeciendo un grado de saturación en el aeropuerto actual que, de manera preocupante, puede hasta crearse una colisión aérea.

Las grandes obras que se convierten en legado histórico han tomado mucho tiempo para su construcción y los costos financieros, acompañados de esfuerzos de varias generaciones, han sido sumamente elevados. Pero comparemos las obras de legado histórico con las obras comunes y corrientes que se limitan a resolver problemas menores, es evidente que éstas no dejan huella ni transmiten orgullo generacional.

En consecuencia, visualicemos lo que será la imagen de México ante el mundo con tres aeropuertos mediocres y poco funcionales, frente a lo que hubiera sido un aeropuerto como el que se planeó para Texcoco con un gran diseñador de fama internacional como Norman Foster.

Algunas personas expresaron que México no puede hacer ese esfuerzo ni merece el sacrificio de construir un aeropuerto a la altura del de Panamá o el de Shanghái. Políticos que nos prometen una transformación de cuarta nos hunden al nivel de países centroamericanos (perdón, sin faltar el respeto). Una excepción es, por supuesto, Panamá. Tiene otra visión de futuro y avanza hacia su realización. Bien, por ellos.

Te invito a la reflexión. Por lo pronto deseo que pases una semana feliz y productiva.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

RECUERDA: NADA CAMBIA HASTA QUE ALGUIEN DA EL PRIMER PASO Y ÉSE…ES UN LÍDER. ¿SERÁS TÚ? NO PODEMOS SEGUIR COMO ESTAMOS, TÚ SABES LO QUE DEBE CAMBIAR EN TU CASA, TU FAMILIA Y TU TRABAJO. HAZLO.

 

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

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