4 Revoluciones Industriales

Foto: http://inubo.es/noticia/industria-4-0-reinventando-las-fabricas

Escucha el podcast: 4 Revoluciones Industriales

 

¿Por qué los caballos no inventaron el automóvil? Ellos eran los expertos en vialidad, recorrían largas distancias y conocían los caminos. La respuesta es sencilla: sólo los seres humanos tenemos la capacidad de analizar problemas y realizar cambios que modifiquen el entorno, las circunstancias y nuestras vidas.

Así sucede con muchas personas que han rutinizado su recorrido de casa al trabajo y del trabajo a casa, ya no lo piensan, actúan robóticamente. En muchos aspectos, ese comportamiento lo trasladamos a nuestro camino por la vida y siempre hacemos lo mismo y no discurrimos que las cosas pueden ser mejores, o por lo menos, diferentes. Nos acostumbramos a vivir de una manera determinada. Nos amoldamos a los problemas sin reaccionar para buscar soluciones. Ésta es la importancia de la innovación.

Sin percatarnos, estamos disfrutando de un sinfín de avances. Sólo aprovechamos lo que nos acomoda, pero ignoramos lo que hay detrás de ellos. Es como subirnos al automóvil y apretar un botón para el arranque y conducir, sin conocimiento de cómo se mueven las piezas para brindarnos la comodidad del traslado.

Los expertos nos hablan de cuatro revoluciones industriales. La primera: en el siglo XVIII en que se utilizó el vapor para mover maquinaria y avanzar en la productividad del trabajo. Desde 1760 comenzó una etapa de grandes avances tecnológicos, primero en la Gran Bretaña, que transformaron el panorama del trabajo en toda Europa. La población era rural en un 80 % y el resto, urbana.

La dedicación principal era la agricultura y con las aportaciones tecnológicas empezó el movimiento de barcos, trenes y máquinas. Muchos campesinos fueron incorporándose a la modernidad, mejorando su calidad de vida, gracias al incremento en la productividad que se derivó en cascada debido a esos inventos, que hicieron posible obtener más del esfuerzo humano.

La industria textil fue la primera en dinamizarse a nivel global y lentamente se fueron incorporando países a esta primera gran revolución. La facilidad de ir más allá del pueblo y conocer ciudades lejanas provocó, también, un cambio de mentalidad y un horizonte más amplio, aceleró el proceso de incentivar las aspiraciones para conseguir más y más. Fue un gran despertar social.

Durante 100 años los inventos de la primera revolución industrial fueron acumulándose, dando origen a un crecimiento imparable. Surgieron las grandes potencias: Gran Bretaña, Francia, Alemania y Estados Unidos.

A fines del siglo XIX y principios del XX (1870-1914) se sucedieron muchos inventos que impulsaron aún más el desarrollo de la sociedad. Ahora en la segunda decena del siglo XXI nos asombramos de tantos cambios, pero es preciso tomar en cuenta que en el cambio de siglo anterior se sucedieron asombrosos inventos y creaciones producto del intelecto, maduración de las bases creadas en la primera revolución industrial.

El invento icónico de la segunda revolución es la electricidad, atribuida a Tomás Alva Edison y Nicolás Tesla. Parece ser que el factor de crecimiento es el descubrimiento de una nueva fuente de energía. El petróleo y la electricidad impulsaron el surgimiento de otros inventos como el telégrafo, el teléfono, la radio, la cinematografía, máquinas de coser, etc. La electricidad hizo posible que se iluminaran las calles, los hogares, los parques, los estadios deportivos, los edificios y todos los rincones donde habita el ser humano.

El automóvil, la aviación y los grandes barcos con casco de acero, surgieron en esta segunda revolución industrial. Ello obligó a construir calles pavimentadas, carreteras, puertos marítimos y aeropuertos, impulsando a la industria siderúrgica y química.

Queda claro cómo el invento de “algo” es la consecuencia de inventos previos y que, a su vez, da origen a la creación de otros de mayor complejidad y valor. Es una cadena interminable de causa a efecto, cada nivel con mayor complejidad y capacidad. Con mayor valor agregado que mejora la calidad de vida de la humanidad.

La riqueza de la multiplicidad de eventos impacta a las relaciones sociales y económicas, generando la necesidad de diseñar y construir sociedades mejor administradas, para obtener mayores beneficios del trabajo humano.

Te invito a reflexionar y apreciar las importantes aportaciones que nos han hecho los inventores del pasado para implicarte en la rueda de la innovación universal. En el próximo post veremos las otras dos revoluciones industriales, la tercera y la cuarta. Que tengas una semana feliz y productiva.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

RECUERDA: NADA CAMBIA, HASTA QUE ALGUIEN DA EL PRIMER PASO Y ÉSE ES… ¡UN LÍDER! ¿ACASO ERES TÚ? HAZ ALGÚN CAMBIO EN TU VIDA, EN TU EMPRESA, NO LO DEJES PARA MAÑANA.

 

 

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

P.D. Te invito a suscribirte al Blog (gratis y sin compromiso)

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.