Yo Voté por Hugo Chávez

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Así me lo dijo, con gran vergüenza y arrepentimiento. Gabriel es amigo de la familia desde hace diez años, es un venezolano que con gran esfuerzo y dedicación se ha abierto espacio en la sociedad mexicana.

Gabriel ha resultado un extraordinario contador público y se está desempeñando como un exitoso contralor de una empresa de alimentos. Su esposa y su hija han encontrado las amistades que les permite disfrutar de la vida.

En el verano pasado vinieron su hermano y su cuñada para apadrinar la graduación de su hija. Ellos me comentaron que no se salen de Venezuela porque él trabaja en el gobierno, tiene buen sueldo y no siente ningún riesgo. Además, me dijo, “mis padres jamás abandonarían la Patria”.

En corto, Gabriel me contó que su hermano es parte de la élite y, por tanto, un privilegiado. No quiere ver la realidad de nuestro país. A mí en cambio, confiesa, me tocó la mala suerte de estar en una empresa de alimentos que fue confiscada, casi de inmediato al comenzar la revolución bolivariana.

Gabriel afirma que nunca participó en política, sin embargo, la corrupción y la ratería de cinco presidentes de la República lo tenían hastiado. Desde que nacionalizaron el hierro y el petróleo, los presidentes dispusieron de mucho dinero. El derroche era ostentoso.

Tuvimos dos presidentes que repitieron en el poder: Rafael Caldera y Carlos Andrés Pérez. Ellos dieron rienda suelta a la corrupción. El fiscal de la Nación logró meter a la cárcel a Carlos Andrés. Su mandato fue terminado por otros dos presidentes provisionales y otro que se autonombró. De modo que mi país entró en una era de caos. No había autoridad que fuese reconocida. Los movimientos de izquierda encontraron caldo de cultivo y se fortalecieron.

En febrero de 1992 Carlos Andrés enfrentó un golpe de Estado de parte de varios militares de alto rango encabezados por Hugo Chávez, lo ganó y metió a la cárcel a los revoltosos.

En el periodo presidencial de 1994 a 1999 tuvimos el segundo periodo de Rafael Caldera. La crisis financiera ahogó al país, los precios del petróleo cayeron en picada, la deuda nacional implicaba pago de intereses cada vez mayores. Las presiones de los grupos de izquierda se volvieron insostenibles, de modo que a mediados de 1994 sacó de la cárcel a los militares revoltosos.

En ese ambiente de tanta confusión, desorden, corrupción generalizada y encogimiento de la economía, Hugo Chávez lanzó su campaña a la presidencia con énfasis populista. Nos prometió de todo y le creí, de modo que yo también voté por él. Supo catalizar la ira y la frustración social, de modo que ascendió al poder de una manera legítima: ganando el voto popular.

En el periodo de 2002 al 2007 Hugo Chávez demostró su incapacidad para gobernar. Fue apresado por militares a petición del congreso. Entraron dos presidentes provisionales. El segundo, Diosdado Cabello, lo sacó de la cárcel para que terminara su periodo.

En la segunda parte, Chávez creó un movimiento llamado Las Misiones con la encomienda de brindar ayuda social otorgando alimentos, educación, vestido y vivienda a los sectores populares.

En consecuencia, gana arrolladoramente las elecciones para el periodo 2007-2013. Con una base popular amplia lanza su proyecto de Socialismo del Siglo XXI, cambia la constitución para ponerle al país un nuevo nombre: República Bolivariana de Venezuela.

En ese estado de cosas es que busqué la oportunidad de venir con mi familia a vivir a México. Hoy me alegro de haberme anticipado. Mi familia paterna sigue apegada al amor por la Patria, pero tengo que estarles enviando alimentos y otros productos.

No me tocó lo que siguió a la instauración de la nueva constitución bolivariana. Lo que mi familia me trasmite en sus cartas es de ponerse a llorar, pero ya es demasiado tarde. Lo que era una esperanza por la solución de nuestros problemas se volvió el cadalso de nuestras realidades. De todo nos quejábamos por culpa de esos presidentes corruptos, pero ahora lloramos y hasta quisiéramos haberlos perdonado.

La plática con Gabriel me permite comprender un poco más este fenómeno del liderazgo. La forma tan fácil como es seducido un pueblo mediante dádivas y promesas llenas de fantasía. Pareciera que la práctica del “pan y circo” es hoy tan real como lo fue en tiempos de los romanos. El pueblo se cree lo que parezca un milagro, cualquier cosa es mejor que lo actual. Aprendamos.

Te invito a reflexionar y a actuar en consonancia con tus valores y tus creencias más profundas, no sin antes desearte una semana feliz y próspera.

 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

RECUERDA: NADA CAMBIA, HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA Y ÉSE… ES UN LÍDER. ¿ACASO ERES TÚ? EL CAMBIO MÁS RELEVANTE PARA TU HISTORIA COMIENZA CONTIGO MISMO.

 

 

alfredo-esponda@cencadedigital.com

 

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