Líder_TardíoFoto: http://www.famous-entrepreneurs.com/ray-kroc

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Es frecuente encontrar historias de personas que destacaron desde niños y que alcanzaron grandes éxitos gracias a su intuición y determinación. A mí me impresiona la historia de un hombre que no destacó nunca, hasta que le llegó su momento a los 52 años de edad.

Con gran esfuerzo esta persona sobrevivió como vendedor de bienes raíces, de tazas y servilletas de papel y algunos otros productos que le cayeron en el camino. Había abandonado la escuela a los 15 años de edad para procurarse fondos vendiendo café en grano puerta tras puerta.

Originario de Chicago, donde nació en 1902, la vida se le convirtió en una eterna batalla por sobrevivir. Hasta 1954 no tenía nada de qué sentirse orgulloso, pero consiguió un nuevo trabajo: vendedor de licuadoras y sus refacciones.

Su nuevo trabajo lo llevó por varias partes de los Estados Unidos visitando negocios que necesitaran sus licuadoras o sus refacciones. Estas largas y dolorosas andanzas le desarrollaron un conocimiento de los distintos negocios de comida rápida.

Su ojo afinado, su olfato desarrollado y su aprendizaje de las diferentes formas en que se administraban estos negocios le permitieron establecer las diferencias entre unos y otros. Fue así como llegó a San Bernardino, California, donde observó un negocio capaz de ofrecer 40 licuados y emparedados al mismo tiempo a una fila larga de comensales, pero en particular le admiró que entregaran papas fritas a la francesa, siempre doradas y crujientes.

Este personaje llamado Ray Kroc declaró que le impresionó “la casi sacrosanta y religiosa manera ritual de preparar los alimentos que ofrecían a los clientes”. En el primer momento en que se convenció que estaba ante un negocio que era diferente a los demás, definió su determinación de formar parte de esa maravilla.

Los dueños del negocio, Richard y Maurice McDonald, llamaban a su modo de operar “sistema rápido de servicio al cliente”. A partir de ese momento de lucidez de Ray los hermanos McDonald’s no pudieron sacudirse la presión que ejercía sobre ellos para permitirle formar parte del negocio.

La solución fue que le permitieran a él establecer una franquicia usando su tecnología de preparación rápida de hamburguesas y el emblema con su nombre “McDonald’s”. Al año siguiente, en 1955, Ray Kroc abrió su primer negocio en Des Plaines, en las afueras de Chicago. En 1959 ya eran más de 100 establecimientos creados y administrados por Kroc. Pero, él no estaba ganando mucho. El acuerdo con los hermanos McDonald’s había sido desventajoso para él.

Con un enorme valor y una firme confianza en el futuro del negocio, consiguió un préstamo para comprar totalmente el negocio. La suma pactada fue de 2.7 millones de dólares. A partir de 1961, en tanto único propietario, inició una serie de cambios en el negocio que lo llevaron a un crecimiento acelerado en casi todos los estados de la unión americana.

Sus dos pilares básicos fueron: la propiedad raíz en donde se establecían los inmuebles, aunque el franquiciatario fuera otro; y en segundo lugar, su mercado clave serían los niños.

Creó el personaje de Ronald McDonald, un payaso que lo presentó en televisión para llamar la atención de los niños, creó el concepto de la “cajita feliz” que incluía alguna figurita de un personaje de Disney, implantó un sistema riguroso de calidad estandarizada mediante un manual explícito que facilitaba capacitar a todo el personal que trabajaba en la organización.

Creó la Universidad de la Hamburguesa para asegurar que los distintos niveles de la organización tuvieran una clara comprensión del negocio y capacidades desarrolladas para operar con alto nivel de eficiencia y un sólido espíritu de atención concentrada en el cliente.

La obsesión de Kroc por la uniformidad la conseguía con base en el cumplimiento estricto de su manual. Nadie ocupaba un puesto sin antes pasar por la Universidad Corporativa. Al parecer, ésta fue la primera Universidad Corporativa de una empresa. Hoy, es muy frecuente.

Ray Kroc se inspiró en la línea de montaje de Henry Ford. Si se podía hacer para autos, ¿por qué no para hamburguesas? Su propósito era ofrecer comida rápida, higiénica, barata y confiable (siempre lo mismo) en todo establecimiento que llevara el nombre de la franquicia.

Treinta largos años después en que Ray Kroc batalló por expandir el negocio cuidando siempre los principios básicos que él estableció, McDonald’s alcanzó el reconocimiento de la cadena de franquicias más grande del mundo. Falleció en 1984 en un momento de éxito fenomenal, su trayectoria abarcó de los 52 a los 82 años de edad.

Sirva de inspiración esta trayectoria para jóvenes maduros que estén dispuestos a enfrentar las mejores hazañas de su vida en esta etapa en que muchos se consideran acabados.

Termino deseándote una semana feliz y productiva.

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

RECUERDA, NADA CAMBIA, HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA Y ESE… ES UN LÍDER ¿ACASO ERES TÚ? ¿QUÉ ESPERAS PARA COMENZAR?

alfredo-esponda@cencadedigital.com

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