Líder con Mentalidad Sistémica

Líder_Mentalidad_Sistémica

Un líder requiere de muchas herramientas conceptuales. Una de ellas, de la máxima importancia, es la de contar con una mentalidad sistémica. Un líder debe ser capaz de contemplar el “todo”, la totalidad, lo que implica la comprensión de los elementos interactuantes en una situación.

Hace muchos años que Wittgetstain, el filósofo alemán, puso la atención en la necesidad de pensar sistémicamente. Él comentaba que todo lo que vivimos y nos rodea es un sistema. La definición que siempre he usado es la de West Churchman “sistema es un conjunto de partes que interactúa para lograr un conjunto de metas”.

Al asomarnos a un sistema debemos contemplar, primero, el conjunto de metas que está logrando. Todo lo que sucede al interior del sistema es a favor de algo, no es un objetivo, es un conjunto de objetivos. Es preciso identificarlos todos y establecer su medición para poder apreciar su evolución en el tiempo.

Luego, vemos en qué consiste el conjunto de partes que integran al sistema. Debemos identificarlas y precisarlas una por una. Como dice el dicho “cada parte quiere su parte” y allí es donde justificamos que un sistema no está dirigido a un objetivo, sino a varios, puesto que cada parte del sistema tiene sus expectativas sobre lo que va a recibir, a veces, se convierten en exigencias.

En tercer lugar, debemos observar las interacciones que tienen entre sí las partes. Esto es muy difícil, especialmente cuando hay agendas ocultas y alguna de las partes no expresa con claridad lo que espera y lo que aporta.

Tomemos el caso de una empresa. Sus partes hacen referencia a los inversionistas, los directivos, los gerentes, los empleados, los obreros, el sindicato, los proveedores, los clientes, los competidores, las cámaras a que pertenece y las asociaciones a las que está incorporada.

Como es lógico, cada una de esas partes está dispuesta a participar aportando lo que le corresponde, a cambio de que una de las metas del sistema le recompense la aportación que ha realizado al sistema.

Lograr que un líder tenga en mente todos estos elementos para sintetizar lo que más conviene a la organización que dirige es de crucial importancia. Esta comprensión es la fuente de sus decisiones. Si no comprende la complejidad que está dirigiendo, sus decisiones no son certeras ni oportunas, ni podrá comunicar con claridad lo que ha de hacerse.

La interacción que se da al interior del sistema es tan intensa que, con frecuencia, escuchamos la célebre expresión “no jalen que descobijan”. Cuando los inversionistas quieren un mayor rendimiento y presionan a los directivos para que reduzcan los costos, afectan, necesariamente, a los salarios de los empleados y obreros. Suele suceder que los directivos no perjudican sus propios intereses.

A nivel nacional tenemos el problema de los altísimos salarios y prebendas que se adjudican los diputados y senadores. Como ellos son quienes distribuyen los recursos, pues impera el principio de que “al que reparte le toca la mayor parte”.

En todos los niveles de micro o macro-organización es preciso establecer formas de medición, indicadores que definan con claridad qué medir, cómo se va a medir, cuándo medir, la fuente de la medición y la persona a cargo de llevar a cabo esas mediciones, estableciendo la frecuencia. Un error es establecer todo esto y luego, no darle seguimiento.

En Cencade, implantando más de 500 sistemas de gestión de la calidad debidamente certificados, hemos acumulado la experiencia de vivir el enorme esfuerzo de la implantación para luego descubrir que en el primer cambio de directivos el tema es olvidado.

Recuerdo que el Secretario Herminio Blanco impulsó con energía y dedicación el establecimiento de sistemas de gestión de la calidad; para que en el siguiente sexenio, el Secretario Derbez ordenara cancelar todas las auditorías de revisión que eran necesarias para preservar y fortalecer el sistema. Esa fue una condena de muerte para la salud burocrática de la Secretaría de Economía. ¿Se habrá dado cuenta del impacto de su decisión? ¿Le habrá importado?

A nivel empresarial fuimos testigos de varios casos semejantes, pero no tantos. Si tomamos en cuenta que hay un auge muy satisfactorio en las exportaciones de manufacturas, debemos concluir que la cultura de la calidad, basada en una gestión sistémica, está arraigándose en las empresas de este sector.

Es lamentable que las empresas que no están interactuando con el sector exportador no sufran dichas exigencias y la calidad no forme parte de sus prioridades.

Al frente de todas esas empresas que han mantenido una calidad certificada se encuentra, necesariamente, un líder con mentalidad sistémica. Un líder que está comprometido con su clientela y las distintas partes que interactúan para lograr el posicionamiento exitoso que han logrado.

Como la calidad ya pasó de moda, muchos piensan que ya no importa. También ya pasó de moda la administración por objetivos. También pasó de moda la planeación estratégica. Muchas otras disciplinas ya pasaron de moda, pero en las empresas exitosas se generó el pensamiento que ha forjado una cultura empresarial en franco progreso. Sigamos fortaleciendo nuestras organizaciones con esas disciplinas, aunque ya no estén de moda ¿De acuerdo?

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

NADA CAMBIA, HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA: UN LÍDER ¿TÚ?

alfredo-esponda@cencadedigital.com

P.D. No olvides leer el Reporte Especial INTRAPRENEUR.

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